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Programa 134: Ranas y otros tipos de humanas: diversidad LGTBIQ+ y cultura en los pueblos4 min read

Imagen de grupo del equipo de la Plataforma Bajo Teja en un entorno rural, vinculada al episodio “Ranas y otros tipos de humanas” de Somos de Colores, un podcast sobre diversidad LGTBIQ+, cultura y mediación cultural en los pueblos.
Tiempo de lectura: 3 minutos

El proyecto Ranas y otros tipos de humanas, impulsado por la Plataforma Bajo Teja, pone el foco en la diversidad LGTBIQ+ en el medio rural a través del arte y la mediación cultural, cuestionando la idea de que las vidas disidentes solo pueden desarrollarse plenamente en las grandes ciudades.

Durante años, la narrativa dominante ha situado a las grandes ciudades como el único espacio posible para vivir una identidad LGTBIQ+ plena. Frente a esa idea, el proyecto Ranas y otros tipos de humanas, impulsado por la Plataforma Bajo Teja, propone una mirada distinta: la de los pueblos como territorios habitables, diversos y capaces de generar comunidad desde el arte y la cultura.

El proyecto, que se desarrolla en distintos territorios del Estado, nace como una iniciativa de mediación cultural centrada en acompañar a colectivos LGTBIQ+ del medio rural. “Queríamos cuestionar esa creencia de que las vidas disidentes solo pueden vivirse plenamente en la ciudad”, explica Alex Martínez, miembro del equipo impulsor. “Vamos a muchos pueblos, tenemos amigues que viven en ellos y viven bien. Nos interesaba poner eso en el centro”.

Desde sus inicios, Ranas y otros tipos de humanas se ha construido como un proceso colectivo. En una primera etapa, el proyecto se desarrolló en Talaveruela de la Vera (Cáceres), donde confluyeron una administración local, una asociación del territorio y un colectivo cultural. “Éramos como tres patas de un cuerpo Frankenstein: una administración, una asociación muy ligada al activismo y un colectivo artístico”, señala Martínez, subrayando el valor de las alianzas improbables.

Uno de los conceptos que atraviesa el proyecto es el de metro-normatividad, entendido como la expectativa social que empuja a las personas LGTBIQ+ a abandonar los pueblos para buscar libertad en la ciudad. Sin embargo, la experiencia en los territorios ha revelado matices importantes. “Nos dimos cuenta de que muchas veces no importa tanto tu sexualidad o tu expresión de género, sino si eres parte del pueblo o no”, afirma. “La integración es muy distinta si has nacido allí o si llegas desde fuera”.

El proyecto apuesta por el arte como herramienta de encuentro, no como un fin en sí mismo. A través de talleres, laboratorios y procesos participativos, se generan espacios donde las personas del territorio —sean o no del colectivo— pueden reconocerse y compartir experiencias. “No son propuestas autorreferenciales”, explica Martínez. “Parten de necesidades concretas del territorio y conectan con lo que ya existe fuera, con la comunidad”.

En esta segunda edición, Ranas y otros tipos de humanas ha dado un paso más allá, acompañando a colectivos de distintos puntos del país. Desde Asturias hasta Tarragona, los proyectos seleccionados trabajan cuestiones como la memoria queer rural, la crianza desde la disidencia o la relación entre ecología y diversidad. “Hay una urgencia real por generar archivos de vidas LGTBIQ+ en los pueblos”, señala Martínez. “En las ciudades es más difícil que la memoria se pierda, pero en el medio rural desaparece mucho más rápido”.

El proyecto se inscribe también en una reflexión más amplia sobre la democracia cultural y los derechos culturales. Para Martínez, no se trata solo de acceder a la cultura, sino de participar en ella. “La cultura no es algo que hacen solo los artistas o el sector cultural; es algo que hacemos todas las personas”, afirma. “La mediación cultural es la herramienta que permite garantizar ese derecho a participar, a decidir qué cultura queremos”.

En este sentido, el fortalecimiento del tejido asociativo es una de las necesidades más claras detectadas en los territorios. “Muchos colectivos no están constituidos formalmente y eso dificulta su interlocución con las administraciones”, explica. “Si conseguimos estructuras resilientes, aunque sean pequeñas, podremos tener más presencia y más capacidad de incidencia”.

El nombre del proyecto no es casual. La rana, animal anfibio, funciona como metáfora de las identidades que habitan los márgenes y los espacios intermedios. “Es un animal que vive entre el agua y la tierra, que costó mucho categorizar”, explica Martínez. “Nos representa esa idea de estar en el ‘entre’, de no encajar en binarismos cerrados”. Además, añade, “no hay nada más queer que la naturaleza”.

Ranas y otros tipos de humanas se inscribe así en una corriente más amplia de recuperación del orgullo por lo rural y de reconexión con las raíces. Una ola que reivindica la diversidad, la cultura y el cuidado comunitario como elementos centrales para construir pueblos más habitables. Como resume Martínez, “la única forma de seguir adelante es plural y colectiva”.

Secciones

Coloquio de colores con
Simón Cano Le Tiec
Roberto Torres Delgado
Felipe García Vacas

Participantes y colaboradores

Roberto Torres Delgado
Felipe García Vacas
Simón Cano Le Tiec

Datos Técnicos

Dirección: Roberto Torres Delgado y Felipe García Vacas

Presenta: Roberto Torres Delgado

Guión: Roberto Torres Delgado

Producción: UniRadio Jaén

Fecha de emisión: 29/1/2026

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