Simón Cano Le Tiec nos invita a reflexionar sobre el estigma social asociado al VIH/SIDA, utilizando como punto de partida las ideas de dos grandes pensadores de las ciencias sociales: Erving Goffman y Susan Sontag.
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A través del análisis del libro “Estigma” de Goffman, Simón explora cómo el concepto de estigma se ha aplicado históricamente a las comunidades marginadas, incluyendo a las personas homosexuales. Simón destaca cómo Goffman, aún antes de la epidemia del SIDA, ya diferenciaba entre estigmas visibles e invisibles. Esta distinción es crucial para comprender la evolución del estigma asociado al VIH/SIDA, que ha pasado de manifestarse en síntomas físicos visibles a convertirse en una marca invisible que genera inseguridad y afecta la autoconfianza de quienes la portan.
Simón argumenta que el estigma “se presenta como una manera de discriminar” y que “lo padece cualquier persona que tenga algún tipo de lo que se pueda considerar, entre comillas, tara para los demás, para lo que la sociedad dicta como norma”. Esta exclusión social, según Goffman, afecta la calidad de vida de las personas estigmatizadas, ya que la expectativa social es apartarlas.
Para complementar el análisis de Goffman, introduce el libro de Susan Sontag, “La enfermedad y sus metáforas”, que examina cómo la enfermedad se convierte en un símbolo cargado de significado cultural. En este sentido, Simón explica que “la enfermedad es una metáfora”, una idea que se remonta a Aristóteles, y que implica dotar a la enfermedad de un significado más allá de su realidad física. Sontag, a través de un recorrido por diversas enfermedades, se centra en la tuberculosis para mostrar cómo las enfermedades desconocidas y de origen incierto se asocian con frecuencia a un castigo divino.
Un castigo divino y culpabilidad
Esta narrativa del castigo divino, como señala Simón, ha permeado también la percepción del VIH/SIDA, contribuyendo a la culpabilización y autoculpabilización de las personas que viven con el virus. “En muchos casos la enfermedad se alude precisamente como una invasión del cuerpo que hay que eliminar”, explica Simón, aludiendo a las metáforas militares que a menudo se utilizan para hablar de la enfermedad. Estas metáforas, según Sontag, tienen un impacto real en la sociedad, ya que contribuyen a la percepción de las personas con enfermedades como “vectores de infección” que deben ser evitados.
Un punto crucial que Simón trata en Queersofía es el papel de las figuras públicas en la lucha contra el estigma. Menciona casos como el de Charlie Sheen y Conchita Wurst, quienes al hacer pública su condición, contribuyeron a visibilizar el VIH/SIDA y a combatir la desinformación que lo rodea. Simón, citando a Goffman, explica que la revelación del estigma por parte de una figura pública genera una “transferencia de crédito” que puede ayudar a aliviar el peso del estigma para otras personas.
Finalmente, el episodio explora cómo el cine y las series han abordado el VIH/SIDA a lo largo del tiempo. Se mencionan películas como “Hasta el fin” y “Philadelphia”, la serie “It’s a Sin” y el documental “Normal Heart”, como ejemplos de obras que ayudan a comprender la historia de la enfermedad y su impacto en la sociedad.
En palabras de Simón, “en algunos momentos es bueno cuando se visibilizan este tipo de cuestiones que de alguna manera permiten aliviar el peso de ese estigma”.